Por Alejandro Biscione

Una jornada primaveral nos juntó en la sede de LAIA en Ballivián, donde reunimos un grupo heterogéneo de entusiastas de la IA generativa. Personas ligadas a la programación, al diseño gráfico, industrial, animación y hasta un director de cine, entre otrxs, con distintos niveles de experiencia en el uso de estas tecnologías, desde algunas más experimentados hasta otras novatas en el tema y curiosas, se convocaron con el objetivo de experimentar colectivamente con herramientas de IA generativa.

La mañana comenzó temprano, con la preparación de la sala y la circulación esencial del mate, el brebaje que nos ligó entre conversaciones y experiencias compartidas. Iniciamos con la elección de una historia para poder llevar a cabo un guión. Entre las opciones destacó rápidamente “Continuidad de los parques”, de Julio Cortázar. Quizás porque fue reconocida por la mayoría de los presentes, quizás por su brevedad, quizás por las imágenes poéticas trasladables a lo visual, o tal vez porque era la primera en el orden de aparición. Lo cierto es que pese a lo breve, el texto ofrece una cantidad de interpretaciones muy variadas y en cada relectura los conceptos van mutando, lo quela convierte en una obra de gran profundidad. Su estructura circular también resultó atractiva, ya que el final se entrelaza con el comienzo, y esa característica de relato fantástico remite a las posibilidades en el sentido visual que nos aporta la tecnología, donde todos los escenarios (visuales) parecen posibles y realizables.

Esa primera hora trajo interesantes y profundas discusiones filosóficas sobre los temas existenciales que plantea el cuento. Pronto comenzaron las ideas visuales, y alguno que otro no se pudo contener y puso a funcionar los modelos generativos para dar los primeros trazos gruesos a la tarea. Nos organizamos y armamos 2 equipos. El producto final de la jam sería el armado de un corto animado en base a la historia, hecho con imágenes y videos resueltos con IA.

Las herramientas utilizadas para generación de imágenes y videos fueron Nano Banana (Google), Kling, Midjourney y Freepik.

Los equipos avanzaron con sus respectivas ideas y ambos se focalizaron en cerrar el concepto y storyboard del corto, arrancando a generar imágenes. Afortunadamente en LAIA contamos con personas que no sólo piensan en producir y tienen la mente puesta en el bienestar personal y colectivo. Digamos que Estefy hizo un pedido de comida y gracias a eso cortamos un poco la vorágine creativa, salimos un poco a disfrutar del solcito, algunas charlas más relajadas y por supuesto de tres empanadas…

Sin dejar que nos venza la modorra, volvimos al ruedo, ya un poco más presionados por el horario. Habíamos pasado la línea del mediodía y queríamos cumplir con el deadline de las 16 hs. Por eso volvimos a la luz de los rayos catódicos de nuestras computadoras, avanzando en el pipeline de producción. En el parlante sonaba ​​Hermanos Gutiérrez, la banda que acompañó la jornada. Las ideas fueron más. Se avanzó en la generación de material, se repensaron algunas cuestiones y se confrontaron ideas que parecían preestablecidas, con algunas discusiones conceptuales que siguieron casi hasta que se entregaron los proyectos.

Notamos en esta etapa cómo se fue contribuyendo desde cada perspectiva personal a una mirada colectiva, cómo se fue construyendo un relato hasta con miradas contrapuestas, desde lo personal o desde el recorrido profesional que cada “jamista” traía en su mochila.

Eran las 15hs cuando Estefy (siempre Estefy) atinadamente nos advirtió que nos quedaba una hora para completar los trabajos, por lo que empezamos a complementar la tarea de generación con la de edición del material. Y aquí, en el montaje, es donde la IA no tuvo mayor intervención, fue el intelecto humano en este caso el que hizo la tarea, apoyada en software algo más tradicional para el armado del minuto de video final.

Ya circulaba budín, además del mate, cuando ambos grupos proyectaron sus obras, explicaron sus procesos creativos y relataron impresiones de la utilización de estas tecnologías y de la interacción con otras personas con las que no habían trabajado antes. La satisfacción por la tarea cumplida estaba en el aire, además de la alegría por ver plasmado un resultado, tanto de los cortos como del aprendizaje obtenido de la experiencia presencial.

Se lograron lenguajes visuales y formas estilísticas, de relato e interpretaciones muy distintas entre ambos grupos, visiones muy ricas y diversas.

Este fue el trabajo del primer grupo:

Aquí el trabajo del otro grupo:

Quienes integramos el área de visuales de LAIA sentimos no solo que la tarea estaba cumplida, con creces, sino también la impresión de que esto fue solo el comienzo de una serie de eventos a producir a futuro. Lo que más destacamos es haber logrado la participación activa de todas las personas, el intercambio de conocimiento, y la autogestión grupal para dividir los roles naturalmente. Y por supuesto, no menor, haber podido reunir presencialmente a diez personas motivadas y entusiasmadas en esta tecnología que ya modificó nuestros vínculos con la producción audiovisual.